El funcionamiento del sistema político argelino explicado por Sid Ahmed Ghozali, exjefe de gobierno

Autor: Pedro Canales
Hace muy poco nos dejó Sid Ahmed Ghozali, el que fuera motor y cabeza pensante de la argelianización de los hidrocarburos, edificando una estructura que permitió a la Nación, recién lograda la Liberación de Francia en 1962 tras una cruenta guerra de siete años, construirse como Estado independiente. A lo largo de su dilatada carrera al servicio de Argelia, Sid Ahmed Ghozali llegó a ser primer Ministro a comienzos de la década sangrienta de guerra civil en los años 90 del siglo pasado. En justicia se le puede considerar como prototipo de la generación de constructores que, partiendo de un país arrasado y diezmado, sentó las bases de un Estado moderno.

Conocí a Ghozali por mi trabajo periodístico en Argel. En varios de los viajes que efectué durante los mandatos de Abdelaziz Buteflika como presidente, Sid Ahmed me invitó a su casa, en las alturas de la capital. Sentados en una meida ante unos vasos de thé y dulces típicos del oeste argelino, Ghozali aceptó responder a mis preguntas.

La entrevista que publico a continuación es a modo de homenaje. En ella explica pormenorizadamente cómo funciona Argelia, cuáles son sus mecanismos de Poder, su grandeza y sus límites; y sobre todo esboza el difícil camino hacia la democracia y el Estado de derecho. El país ha cambiado en muchas cosas, pero lo esencial permanece. Las enseñanzas y advertencias de Ghozali son de actualidad.

¿Cree que las recientes Elecciones presidenciales celebradas en abril de 2014 han permitido un cambio en Argelia?

No. En su país, España, las Elecciones suponen un cambio, porque la gente elige y vota. Aunque sea el mismo gobierno, son un cambio por el hecho de efectuarse la votación popular. En Argelia, no; son una mera formalidad. No es nuevo, es cierto; pero por ejemplo desde la llegada de Abdelaziz Buteflika a la Presidencia en 1999 ha habido 13 elecciones en Argelia: 4 presidenciales, 3 legislativas, 3 regionales (wilaya) y 3 municipales. Además ha habido dos Referéndums. Pues ninguna de ellas ha sido una verdadera Elección.

¿Por qué?

Porque los presidentes, los diputados y los alcaldes son designados de antemano. A estos últimos se los designa mediante cuotas. No podíamos esperar un cambio por la sencilla razón de que no han cambiado los que designan. Es decir que el verdadero poder no ha cambiado. Un ejemplo: cuando hay un cambio político, una elección, sucede un nuevo gobierno. La pregunta es entonces: ¿cómo se puede esperar que un nuevo gobierno o una remodelación aporte algún cambio, cuando éste en el que estamos ahora es el 14 cambio ministerial. Abdelaziz Buteflika ha remodelado el gobierno catorce veces. Se trata por tanto de operaciones puramente formales, artificiales, que no reflejan la realidad de la relación de fuerzas políticas dentro del país.

¿No cree que el hecho de designar de nuevo a Abdelaziz Buteflika, indicaría que el Poder no ha encontrado ningún candidato alternativo válido?

No lo creo. Al Poder le va bien este candidato minusválido y sin capacidad de gobernar. No es que no haya alternativa, porque podían haber puesto a cualquiera. Simplemente que al Poder oculto le va bien con Abdelaziz Buteflika y su gente, porque les dejan enriquecerse y además no les crea problemas.

Pero se habla de que Buteflika pretende modificar la Constitución incluyendo el puesto de vicepresidente, que sería Ahmed Uyahia?

Es posible que así sea. Pero tenga en cuenta que la Constitución no significa nada, porque el poder no se somete a ella, no la aplica. Esta actual u otra nueva seria lo mismo. La única sensatez es volver a la Constitución de 1996, que ya existe, y no hay que hacer la comedia de la reforma. La Constitución ya existe.

¿Cuál es la realidad del poder político?

Primero la realidad del país, la realidad social, no ha cambiado; y solo puede esperarse que cambie a peor. Tenemos un poder político en Argelia que se preocupa muy poco de los problemas de la gente. Vive encerrado en sí mismo. Su obsesión es perpetuarse. Por lo que las cosas en el terreno van a ser cada vez más difíciles. El único cambio que yo veo desgraciadamente en perspectiva es un cambio muy negativo, un cambio que tendrá como escenario la calle.

¿Teme que este estado de tensión estalle?

Es más fuerte que un temor; es una certidumbre. ¿Por qué? Se habla mucho de balances, que si se han hecho tantos kilómetros de autopistas, que si las centrales electicas, las desaladoras, la vivienda. Todo eso es una cortina de humo, es niebla. Hay que atenerse a la realidad concreta, que es perceptible: el Presupuesto del estado argelino, el funcionamiento de la Administración, los gastos de los funcionarios, depende en un 80% de una sola riqueza, el petróleo, que la sociedad argelina no ha creado. Desde que el mundo es mundo, las sociedades han evolucionado y prosperado con las riquezas que crean los hombres. Ciertamente que las riquezas naturales son importantes, pero son solo un apoyo. Es la riqueza del hombre que las transforma en riquezas útiles para la sociedad. Pues bien, Argelia es un país que vive sobre las importaciones, ya que la sociedad no produce nada, por causa de la pésima salud de las instituciones y del gobierno. Pues el 98% de esas importaciones son pagadas por el petróleo.

A título de comparación…

Bien. Compárelo con España. Es un país muy antiguo, que produce riquezas todos los días, y que aun así vive dificultades enormes a causa de la crisis económica para cerrar los presupuestos. Imagine entonces a vuestro vecino del sur, Argelia, que no produce nada, y vive con el único recurso que no ha creado, y que es el petróleo. La riqueza principal que es la riqueza humana está completamente esterilizada. ¿Dónde están las empresas argelinas? ¿Donde están las empresas punteras? Nada. Vivimos de las importaciones. Hemos suprimido los monopolios públicos y los hemos transformado en monopolios privados, y ahí se esconden los parásitos que viven sobre los porcentajes que se llevan de las importaciones. ¿Dónde están las exportaciones? Nada, no exportamos nada. Importamos incluso lo esencial de nuestros alimentos, una buena parte del trigo que consumimos, toda la maquinaria, todos los automóviles. Argelia es el mayor importador de trigo del mundo por habitante. Cuando en su historia siempre fue un proveedor de trigo, como durante el Imperio romano, y hasta durante el periodo colonial francés. Se cuenta una anécdota de que los franceses desembarcaron en Argelia en 1830 como consecuencia de un gesto despectivo del Dey de Argel dado a un diplomático francés por una factura de trigo que Francia no había pagado a Argelia. Recuerde que el Emir Abdelkader que estaba en guerra contra los franceses, importaba armas y las pagaba con trigo. Argelia producía ese trigo.

Y en la actualidad…

Mire qué salto ha dado Argelia desde el periodo colonial y la Independencia hasta hoy, que dependemos en lo esencial para nuestra vida cotidiana del exterior. Y eso no puede durar. No es porque el pueblo argelino sea cretino y perezoso genéticamente, no. Hay un responsable de todo eso: son las instituciones totalmente incapaces de ocuparse de ayudar a los argelinos individual y colectivamente a hacer surgir sus capacidades creadoras de riquezas.

¿Sus pronósticos en cifras…?

Mientras no se vean mil empresas pequeñas y medianas crearse cada día en Argelia, no habrá cambios. Son las empresas las que crean riquezas y es a ellas a las que hay que apoyar. Y no es eso lo que hace el Gobierno. El gobierno apoya el parasitismo, la corrupción, el derroche, pero no apoya a las empresas argelinas. En todo el país no hay más de 50 mil empresas, que realmente se consideren como tales.

Veo que ha endurecido su lenguaje político hacia el régimen. ¿Se siente decepcionado de todos estos años de Buteflika?

No estoy decepcionado por Buteflika, ya que desde el comienzo lo denuncié, me opuse a su candidatura a Presidente, desde el principio. Y eso porque le conocía de antes, conocía sus capacidades. No hay por tanto lugar a la decepción. Lo que digo es que desgraciadamente yo tenía razón. Pero al mismo tiempo no caigo en la trampa de reducir el problema de Argelia a la persona de Buteflika. No es el problema de Argelia, Abdelaziz Buteflika. Es uno de los problemas, pero no el problema. Porque es cierto que tener como cabeza del país a un anciano, enfermo, disminuido, es un problema. Yo le deseo que sane, pero sigo diciendo que no es capaz de dirigir el país. Y eso no es del año pasado; esto viene al menos desde 2007 cuando fue por primera vez a curarse a Paris. No hay que equivocarse en el análisis: si el problema fuese Buteflika, sería suficiente remplazarlo y resolveríamos el problema. Pues no, desgraciadamente no es así.

¿Cuál es entonces el problema?

El problema es todo el sistema, que es malo. No en el sentido polémico del término. Nuestro sistema político argelino está basado en tres errores fundamentales, que yo llamo los tres pecados capitales. El primero de ellos, es de concepción . el sistema funciona en base al no respeto de las Leyes. Es el primer pecado: el sistema no respeta las leyes que él mismo dicta. Hay mil ejemplos en la vida cotidiana. En segundo lugar el sistema desprecia totalmente a la sociedad. No se trata de un desprecio subjetivo, sino que desprecia el papel que juega la sociedad en el desarrollo. Una sociedad no funciona en base a las órdenes, como si fuera un rebaño de ovejas o de vacas. Son seres humanos, con cabeza, que tienen sangre, que tienen cerebro, sentimientos, alma, y no funcionan dándoles ordenes. Y es precisamente esta la convicción íntima del sistema: la sociedad está hecha para obedecer, sea civil o militar. Así piensa. Este es el segundo pecado capital. Sabe usted muy bien que en el mundo moderno ninguna política es aplicable si no cuenta con la participación activa de la sociedad. Y la participación reposa en la convicción. Nunca se le pide a la población su opinión sobre tal o tal política, nunca.

¿Y el tercer pecado?

Es la no responsabilidad. Aquellos que toman las decisiones a todos los niveles, nunca son responsables, no rinden cuentas. Tanto el Jefe del Estado, como el Jefe de una empresa, o Jefe de un Ejército, como el Jefe de una familia, si no rinde cuentas, está condenado a tomar malas decisiones. Cualquier Jefe o responsable, si sabe que sus errores no recaerán sobre él, está condenado a hacerlos. Un dirigente de empresa tiene que rendir cuentas al mercado; si no, quiebra. Si no hace beneficios, quiebra. No puede reclutar a cualquiera, tomar las decisiones que le dé la gana, porque su empresa se hundirá. Es lo mismo a nivel político.

¿Y qué ocurre a nivel político?

Pues que se toman decisiones y nunca se rinden cuentas ante nadie. Es freudiano, hay ahí una transposición. Cuando se cree en Dios, solo Dios está por encima de la responsabilidad, toma decisiones, pide cuentas pero nunca rinde cuentas. Pues esta gente se comporta hacia el país como si fueran dioses: toman decisiones, piden cuentas, pero nunca rinden cuentas. Por eso creo que no es dureza lo que expresa mi opinión al respecto, es algo evidente. Y aunque me prohíban hablar, es la verdad. Ni los diputados, ni los senadores, ni los ministros, ni nadie, rinde cuentas ante los electores. Y el Presidente por supuesto que tampoco. Pero además los que no rinden cuentas son los que están en la sombra.

¿A dónde nos lleva esto?

Esta es la realidad argelina que un día u otro va a vengarse, a tomar su revancha. Se dice a menudo que los hechos son tozudos. Y lo que esta gente no ha entendido es que los hechos no son como los individuos. Se puede imponer a los individuos que no tienen nada, que no tienen donde agarrarse, imponerse indefinidamente. Hasta el momento en que los hechos se imponen, y ante eso no se puede hacer nada. No se puede ir a contracorriente de los hechos, de la Naturaleza, de las leyes naturales.

Eso le hace aparecer como pesimista…

Yo no soy pesimista. Porque soy consciente de que las capacidades de Argelia son enormes, considerables. Lo que suscita mi cólera es el ver hasta qué punto estas capacidades están subexplotadas. Cuando miramos el camino recorrido por Argelia desde la Independencia es considerable. Yo he vivido el periodo en que los estudiantes de nivel superior éramos medio millar, nada más. Era el tiempo de la colonización francesa. Hoy día hay más de un millón de estudiantes. En 1962 había 300.000 niños y niñas escolarizados, de los que 5% eran niñas; hoy día hay más de nueve millones de escolarizados, de los que más del 50% son mujeres. A pesar de todos los errores que hemos cometido los gobernantes, hay una fuerza humana inmensa que está ahí, pero que está esterilizada. ¿Para qué sirve tanta riqueza si es inutilizada, si está atrasada, si se la impide expresarse en la vida de todos los días? A la población se le impide expresarse en la vida industrial, en la vida económica. ¿Por qué? Por los pecados que le acabo de citar, de una actitud despreciativa hacia la sociedad, de una subestimación escandalosa de su papel en la vida de una nación; a causa del no respeto de las leyes; y a causa de la no responsabilidad de los dirigentes.

¿Cuál es entonces el verdadero problema de Argelia?

Que reúsan cambiar el sistema. A título de ejemplo le recuerdo una declaración de Buteflika al periodista francés Jean Pierre Elkabbach hace doce años. Eso fue antes de presentarse para un segundo mandato en 2004. El periodista le preguntó si se iba a presentar a un segundo mandato. Abdelaziz Buteflika reflexionó diez segundos y dijo: “yo no sé hacer otra cosa”. Tiene usted un personaje que se presenta ante la población y le dice: yo quiero ser vuestro presidente porque no sé hacer otra cosa. Esto caracteriza bien el sistema argelino. En general cuando alguien se presenta para ser presidente de un país, dice: yo quiero ser presidente porque quiero hacer esto y esto, este programa, aplicar estas medidas. Porque sé hacerlo y creo que mejor que los otros. Pero no se dice: soy candidato porque no sé hacer otra cosa. Hay en Argelia una personalización del poder, que se traduce necesariamente en un olvido y desinterés total de las cuestiones que interesan a los argelinos, tanto en el presente como en el porvenir. Y atención: no hay que considerar el silencio de los argelinos, su mutismo, como signo de aprobación. Lejos de ello. Como mucho se puede considerar como un abandono, una resignación en espera de mejores tiempos. Pero el despertar será duro, muy duro.

¿Por qué?

Porque el Estado termina por olvidar que nada se da gratuitamente, y que el día en que la crisis estalle habrá que rendir cuentas. Hay que rehabituar los argelinos al esfuerzo, al sudor. Y de una u otra manera el sistema trabaja siempre para contaminar la sociedad. Porque es el sistema el que está corrompido.

¿Quién tiene las llaves de este sistema que encadena la sociedad?

Es anónimo, sin cara. Es el gobierno oculto, es decir un gobierno que está escondido. El gobierno oficial del señor Abdelmalek Sellal, es el gobierno designado por la Ley. Así aparece. Pero en realidad el gobierno está oculto, genéticamente escondido. Y ello es así para evitar la responsabilización. Si se comete una falta, es precisamente la persona que la ha cometido la que es responsable. No es así en el caso del sistema que gobierna en Argelia. No quieren que haya responsables, que haya que rendir cuentas. El gobierno anónimo es una oligarquía. Los miembros cambian en el transcurso del tiempo, pero la oligarquía permanece. Por ejemplo sigue en pie la famosa encuesta de habilitación…

¿En qué consiste?

Así. Para que haya un nombramiento, cualquiera sea, en el Ejército, en los servicios, en la Administración, en el Gobierno, en el cuerpo diplomático, en todos los ámbitos, es necesario que haya un certificado de habilitación, que es una simple hoja que va en el curriculum del postulante. Ese certificado lo dan los Servicios secretos, y a todos los niveles. Pero no está firmado por nadie. Lo que significa que cuando esa persona falla en su cometido, o hace un delito, o es perseguida por la Justicia, o es licenciada de su puesto, nadie pregunta a quien dio el certificado de habilitación por qué lo hizo. Ellos, ese poder en la sombra, nunca se responsabilizan, nadie les puede acusar. La gente pide la cabeza de tal o cual ministro, del jefe de gobierno o de cualquier diputado, pero nadie pide cuentas a quienes le han dado el placet.

Es un poco absurdo este sistema, ¿no?

Porque ustedes se sitúan en un contexto que es el suyo, pero que no es el nuestro. El Jefe del gobierno en España es el jefe, el que tiene sus atribuciones, el que tiene derecho a tomar decisiones, y el que tiene que rendir cuentas de las mismas. Por eso es importante en vuestro caso, saber quién es el jefe del Gobierno. Pero en Argelia no es así. El jefe del Gobierno tiene ese título, pero no en la realidad; no es él quien dirige. Si no es él quien dirige, poco importa saber si el jefe de Gobierno es tal o cual. Los que realmente dirigen están en la sombra, y además no aparecen como los que dirigen. Es satánico como sistema, pero es la verdad.

¿Dónde se sitúa el corazón de ese sistema?

Sobre todo en el interior de los Servicios scretyos, y en otros estamentos que representan a militares, patronos, financieros. Pero no depende de las personas. Le voy a decir algo que le sorprenderá: Ahmed Gaid Salah no forma parte del poder oculto, el no se cuenta entre los que deciden. Hay otros que le han elegido a él. Pero el sistema se reproduce a sí mismo. Recuerde que cuando murieron o desaparecieron del poder personajes como los generales Mohamed Lamari, Jaled Nezzar y Smain Lamari, se creyó que se iba a producir un cambio, y no lo hubo. No cambió nada. El sistema se renueva y se perpetua.

¿Eso es aplicable a los cambios operados en los servicios en el último año?

Exactamente igual. Han puesto fuera a Athmane Tartag, Mehenna Djebar, y no ha pasado nada. Han sido remplazados, y todo continua como antes. Hay una cierta redistribución de funciones que ya estaba prevista desde los 90 y que había sido postergada. Buteflika no tiene nada que ver con los cambios, no es él quien manda.

¿Y si mañana cae el general Mohamed Mediène?

Lo mismo. Caerá porque está enfermo, pero no pasará nada. El poder oculto que está en el interior de los servicios está mucho más adentro. Sin embargo hay un dato nuevo y es que cada vez más la oficialidad de las Fuerzas Armadas se renueva, y quiere tener voz. Hay un movimiento interno en las FFAA que puede reservar sorpresas.

¿Eso explicaría los llamamientos de varios exgenerales prácticamente a la rebelión?

Creo que evaluaron mal la situación y pensaron que ante el debate sobre si habría cuarto mandato o no, era el momento de irrumpir. Pero no fue así. Ahora bien, observe que el Poder no les ha llevado a los tribunales, no les ha castigado, a pesar de haber hecho llamamientos a la insubordinación.

¿Y este sistema tan perverso es aceptado por los países occidentales socios de Argelia?

Este es el problema que tenemos con Occidente. Estados Unidos y la Unión Europea no son nuestros enemigos, defienden sus intereses. Cuando viene a Argelia un representante de un país occidental, lo hace para defender los intereses de su país, lo que es legítimo. El problema es que ese país se engaña a sí mismo sobre sus intereses en Argelia. En lugar de mirarnos como una fuerza potencial, capaz de intercambiar con él cientos de millones de euros en lugar de cien millones, lo que le interesa es dar golpes: obtener tal contrato, tal contrato en beneficio de tal o cual sociedad, y no en beneficio de la nación que representa. Como se equivocan en esta percepción, lo que hacen es ser complaciente con el poder existente en Argelia.

¿Es aplicable a España?

Naturalmente. A España o a cualquiera de los 26 Estados europeos. Y además le digo que están en contradicción con sus propias leyes, que no respetan los Acuerdos que han firmado con nosotros. Los Acuerdos que la Unión Europea firmaron con los países del Magreb en los años 90, desde la Conferencia de Barcelona estipulan en el Articulo 2 la moción siguiente: el respeto del Estado de derecho es un pilar de estos acuerdos. Los países del sur violan este Acuerdo, y los países del norte no les dicen que tienen que respetarlos. Esto es una visión errónea por parte de nuestros socios europeos. Porque los gobiernos europeos, el español y los otros, están obsesionados por el corto plazo, por las elecciones próximas. Su política en el interior de sus propios países cede a menudo a la tentación del corto plazo. Y es lo que genera tantas tensiones. Porque raros son los líderes que aceptan sacrificarse y emprender una acción a largo plazo, ni siquiera en las relaciones con nosotros.

Un ejemplo concreto…

La emigración-inmigración. Hay dos manera de tratar este fenómeno. Hay una que se basa en la visión a largo plazo, y que consiste en considerar una región como el Magreb, que es cuatro veces más grande en superficie que los países europeos ribereños del Mediterráneo; pero que es dos veces menos importante en población. Por lo tanto si yo, norte, trabajo con estos países, sur, para que provean de alimentos y necesidades no a cien millones que son, sino a los trescientos millones que somos en conjunto sur y norte, el problema de la migración estará resuelto. No habrá necesidad de construir muros. Esa es la visión a largo plazo, que necesita treinta años. Pero 30 años en la vida de una nación no es nada. Bastaría con que haya en ambas orillas lideres con visión a largo plazo para que el problema se resolviese. Es la única manera de resolverlo a fondo. En cambio se prioriza la manera a corto plazo, cerrar las fronteras, construir muros, encargar a los países del sur de hacer de gendarmes, etc. Por eso le digo que los países del norte se equivocan sobre sus intereses.

¿Qué significó el proceso de Barcelona?

La Conferencia de Barcelona nació como respuesta a los problemas de seguridad en el Mediterráneo. Y fueron los europeos quienes escribieron sobre mármol el paradigma que sigue valido hasta hoy: la seguridad en el Mediterráneo no es realizable si no hay desarrollo; el desarrollo no es realizable si no hay buena gobernanza; y no puede haber buena gobernanza sin Estado de derecho. Son los propios europeos los que lo han escrito en Barcelona. Yo lo comparto a mil por cien. Pero lo han olvidado desde entonces. Cuando decíamos a los europeos que cómo permitían lo que hacía Zine Ben Alí en Túnez, decían: sí, pero Túnez es un buen alumno, aplica los acuerdos firmados en materia de lucha antiterrorista. Es cierto, decían, vemos que es un dictador, pero hay que ayudarle a que vaya a la democracia sin brusquedad. Nosotros en Argelia también cometimos errores profundos como el del partido único. Pensábamos que el partido único es la protección, la garantía de la seguridad para la gente. Pues fue una elección desastrosa, y estamos pagando el precio de ese error histórico cometido. España ha tenido una oportunidad histórica que ha sido la Transición, pero no es lo que ocurre en los países que pasan de una dictadura a una democracia, como los países árabes. Incluso podemos considerar lo de España como una excepción. Aunque es verdad que lo había pagado con anterioridad con la Guerra Civil.

¿Qué pasa con los movimientos democráticos en Argelia?

Pues que somos doblemente penalizados, por el propio despotismo local y por la complacencia de los países occidentales hacia el régimen argelino. Le pongo otro ejemplo: la visita del ministro de Exteriores español José Manuel García Margallo a Argelia en plena campaña electoral en el mes de abril, ocurrió lo que ocurrió porque había un contrato detrás de la misma. Un contrato que España no quería perder. Y para ello, el Gobierno español consintió en hacer un falso testimonio. Sabía que las Elecciones eran traficadas y vino a darle su placet. ¿Por qué? Porque había intereses a corto plazo detrás. Y eso no beneficia ni al pueblo español ni al pueblo argelino.

¿No ve algún tipo de transición a la española en Argelia, en caso de que la oposición consiga unificarse?

No hay oposición en Argelia. No se puede hablar de oposición en un país, en la que está prohibida. Aparte del partido Frente Democrático que está prohibido, el Frente de Fuerzas Socialistas (FFS) que existe desde 1963, o el Reagrupamiento por la Cultura y la Democracia (RCD), aparte de estos tres partidos no hay oposición en Argelia. Todos los demás partidos están entre las manos del sistema, que se dedica a hacer un reparto de papeles como en un casting cinematográfico. Hay un reparto de roles: tu haz el papel de partido nacionalista, tu el de partido democrático, tu el papel de partido islamista. E incluso nos hemos dado el lujo de tener un partido trotskista (el Partido de los Trabajadores de Luisa Hanun), que es un partido que pertenece enteramente a los servicios, pero que juega el papel de partido trotskista. No hay oposición porque o bien te sometes (y en este caso no se puede hablar de oposición cuando uno acepta someterse), o bien si no te sometes te prohíben cualquier actividad. La oposición debe tener un estatuto, un papel, un reconocimiento oficial, un respeto del papel de la oposición. No hay que esperar de tal “oposición” que haga la transición, porque no existe. El Poder incluso es vicioso cuando utiliza este argumento. Cuando se le pregunta por qué no hace la alternancia con la oposición, responde: ¿y dónde está la oposición?. Comienza por prohibirla y termina diciendo, ¿pero usted donde ve a la oposición?

¿Y su partido?

El Frente Democrático lleva prohibido catorce años de actividad. Pues bien, tres semanas antes de las Elecciones legislativas de mayo 2012, sesenta partidos fueron creados. 60 partidos que presentaron sus papeles de legalización 13 años después del Frente Democrático, y que fueron aceptados en una semana. Son partículas virtuales fabricadas para la galería. Es más, existe una voluntad deliberada de desacreditar al partido Frente Democrático a ojos de la población. Pero la gente no tiene ni idea de la función de un partido político, porque nunca lo ha visto. Ve que hay decenas de partidos que no representan nada, que no sirven para nada. Eso es una voluntad deliberada por parte del sistema de destruir el concepto de credibilidad de lo que es un partido político.

En todo este periodo, ¿nunca hubo posibilidad de cambio?

Si hubiese existido esta posibilidad de cambio, el Poder habría tomado la iniciativa en primer lugar de abrir el campo político, de consultar y organizar un periodo de transición. Pero cuando el poder mismo se opone a toda transición, no hay nada que hacer. España es vecina de Marruecos, y es vecina de Argelia. Pero se trata de situaciones totalmente diferentes.

¿Por qué?

La vida de una nación es una negociación permanente entre la sociedad y el poder político. Es de esta manera como se avanza. Toma y daca. Pero no puede haber negociación si no hay reconocimiento mutuo. Tomemos el ejemplo de Marruecos. Nunca ha tenido este problema a causa de un sistema colonial totalmente diferente al de Argelia, y a causa del reconocimiento de la legitimidad histórica del poder que es la monarquía. El pueblo marroquí por regla general mira la monarquía marroquí como legítima, no la cuestiona. Lo que no impide que esté descontento y de exigir a la monarquía, quiero esto, esto y esto. El Monarca por su parte no puede ignorar la población, porque sabe que si sobrepasa un cierto umbral es expulsado. Si se encuentra deslegitimado a ojos de la población, se juega la vida. Hay por lo tanto un reconocimiento mutuo de hecho: tú me reconoces como jefe, yo te reconozco como una sociedad que tiene problemas y quiere resolverlos. Hay por lo tanto lugar para la negociación.

¿No es el caso de Argelia?

Precisamente. Porque cuando en una negociación cada parte pide la desaparición de la otra, el no reconocimiento de la otra, como es el caso de Argelia, no hay negociación posible. El Poder no reconoce el papel de participación del pueblo, y el pueblo por su parte ya hace mucho tiempo que sitúa al poder como adverso, que no es su amigo, que no tiene ningún interés en él. Aquí por lo tanto no hay lugar para la negociación. Lo que hace que a fuerza de rechazar el cambio ordenado, nos exponemos cada vez más al cambio en el desorden, el cambio violento. Y este es el peor de los cambios.

¿No excluye esta posibilidad?

No la excluyo. Incluso es posible que haya un golpe de fuerza, un golpe de estado encabezado por militares, que usted no conoce y que yo no conozco. No sería la peor de las soluciones, aunque tampoco la mejor. Porque si hay un golpe de fuerza, aunque sea con buenas intenciones, volvemos de nuevo a un régimen autoritario de no se sabe cuántos decenios, que ya lo hemos vivido.

¿Admite la posibilidad de que haya un golpe de estado militar, un pronunciamiento, con justificación?

Sí, lo puede haber. Un movimiento que trate de cortar la corrupción generalizada que hay en el sistema. Recuerde 1969 cuando Muamar Gadafi y los jóvenes oficiales derrocaron la monarquía de la dinastía Al Senussi, al rey Idris I. Entonces parecía que tenían buenas intenciones, pero mire como terminó. Es por esta razón que el rechazo al cambio es la mejor garantía para la desestabilización del país. Irónicamente este régimen ha jugado sobre la cuestión siguiente: yo soy la estabilidad, fuera de mí es la desestabilización. Pues bien, es precisamente el régimen en Argelia la fuente de la desestabilización. Es decir que el mayor perturbador es el Poder mismo, que reivindica la estabilidad, y que pretende ser el único garante de la misma.

Ya ha habido otros ejemplos en el mundo de eso…

Sí. Es lo que se dibujaba en la época de George Bush, cuando los Estados Unidos con sus enormes medios supeditaban su legitimidad al ejercicio del papel de estabilizador en todo el mundo. Y mire lo que ocurrió con Bush: Iraq, Afganistán, Medio oriente y todo lo que ocurre hoy día. Y no sé si Barack Obama va por el mismo camino, todavía habrá que verlo. Cuando un país hace esta función termina siendo el perturbador principal. Lo que han hecho en Iraq, en Irán, lo que están haciendo en Ucrania.

Todo esto confunde la ecuación argelina, ¿no?

Sí, aparece como extremadamente difícil, tanto más que ha sido alterada por el hecho de haber dispuesto de enormes recursos financieros, que hemos tirado por la ventana y con el que hemos escondido muchos problemas. Pero cuando no haya más dinero, lo que ocurrirá inevitablemente, entonces estaremos ante lo desconocido. Es la gran incógnita.

¿Ha habido tanto despilfarro?

Y más. Fíjese que la campaña electoral de Georg Bush costó 300 millones de dólares, y que estaba mucho en juego. Pues bien, Argelia que es un país diez veces más pequeño que Estados Unidos, y con un PIB insignificante en relación a Estados Unidos, ha gastado tanto como ellos en una campaña electoral de la que ya se sabía de antemano quien iba a salir elegido.

No quita que Argelia posea un gran excedente financiero…

Es una ilusión. Ese excedente existe porque Argelia no invierte en las necesidades del país. Si el gobierno realizara el plan de inversiones que ha tenido que hacer desde hace quince años y que no ha hecho, no habría excedente financiero.

¿Cuánto ha obtenido Argelia en sus exportaciones de hidrocarburos?

Desde la Independencia hemos obtenido ganancias por valor de un Billón de dólares (1.000.000.000.000) , quitando lo gastado; eso durante 52 años. Pues bien, en los últimos 15 años, los de Buteflika, los beneficios han sido de 800 mil millones de dólares. ¿Donde están? Nadie lo sabe. Considerando las inversiones hechas en infraestructuras, como máximo podemos llegar a un gasto de 200 mil millones de dólares. El resto, ¿dónde está? Algún día tendrán que dar cuenta de esto.

Bueno, hay instrucciones judiciales en curso sobre asuntos de corrupción…

¡Qué instrucciones! Las únicas que hay son las que se hacen fuera de Argelia, en Italia, Canadá, Estados Unidos. Aquí no hay nada, y no habrá nada. El Poder se verá obligado a admitir que las instrucciones de los jueces extranjeros son verídicas y tendrá que pronunciarse. Pero encontrará algún vicio de forma, algún dato no contrastado, alguna declaración insuficiente, etc., y terminará anulando los juicios. No se haga ilusiones: Chakib Jelil nunca irá a la cárcel. Porque detrás de él están los socios del Presidente, su hermano, sus consejeros, sus inversores.

¿Qué piensa del Frente que han formado los partidos que pidieron el boicot electoral?

Es parte del juego político del sistema. No irán muy lejos. El propio Ali Benflis que amenazó con una denuncia en la calle, se retractó y solo quiere ser opositor tolerado.

¿Y de la Alianza Nacional por el Cambio, que firman personalidades entre ellos gente del FIS?

Esto en cambio sí es más interesante. Yo estoy en contacto con todos ellos, les conozco y hablamos a menudo. No solo con Murad Dhina y Anuar Haddam sino con los otros dirigentes del FIS que están en Argelia, como Ali Djeddi y Kamel Guemazzi que han aceptado hablar con el Frente que mencionó.

¿Qué pretende el FIS?

Por el momento quiere, y es legitimo, que se le permita intervenir, darse a conocer, hablar con nuevo mensaje. Se están acreditando poco a poco. Pero lo que es más importante, y en eso coincidimos es que sin la intervención de la sociedad civil no se podrá hacer ningún cambio importante. Hay que poner al sistema ante la disyuntiva del cambio. Y eso solo se podrá hacer en la calle, asociando movimientos como el Movimiento Barakat, la Liga Argelina de los Derechos Humanos (LADH), los sindicatos autónomos. No son partidos políticos, pero forman parte de la solución política.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba